La meditación, un recurso para reducir el ‘parpadeo de la atención’ y equilibrar el sesgo hacia lo negativo

por Pablo Roca Atención, Investigación, Mindfulness, Neurociencia
La práctica de meditación, un recurso para reducir el sesgo automático hacia lo negativo ampliando la atención hacia lo positivo y lo neutro

Un estudio publicado por los investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y Nirakara Lab, Pablo Roca y Carmelo Vázquez, indica que la práctica de mindfulness y compasión reduce el llamado ‘parpadeo atencional’, esos instantes en los que nuestra atención queda “ciega” a los estímulos, y que lo hace además favoreciendo una atención menos sesgada y más equilibrada, reduciendo el sesgo hacia lo negativo y ampliando la atención a estímulos positivos y neutros. En este artículo, Pablo Roca explica los detalles de este trabajo recientemente publicado en la revista Mindfulness

¿Qué pensarías si te dijeran que tu sistema atencional está funcionalmente “ciego” justo después de procesar un estímulo? Sabemos que nuestros ojos parpadean varias veces por minuto, pero mucha gente desconoce que nuestro sistema atencional también parpadea, sufriendo pequeños “apagones” de alrededor de medio segundo cuando procesamos un estímulo. Este efecto se conoce como “parpadeo atencional” (Raymond, Shapiro y Arnell, 1992): un filtro de nuestro sistema de atención para seleccionar parte de la información que nos rodea y procesarla de manera consciente posteriormente, protegiéndonos así de la sobrecarga de información. A pesar de estos “apagones”, nuestra consciencia hace un buen trabajo de “zurcido” para que sintamos la experiencia consciente como un fenómeno que fluye ininterrumpidamente.

Desde Nirakara Lab hemos desarrollado un estudio, recientemente publicado, para examinar como la práctica de meditación (mindfulness y compasión) es capaz de reducir esos “apagones” atencionales hacia estímulos emocionales utilizando el paradigma del Parpadeo Atencional. Para ello, hemos desarrollado y validado una adaptación del paradigma clásico de Parpadeo Atencional empleando estímulos negativos, positivos y neutros (expresiones faciales). Los resultados mostraron que un entrenamiento breve de 8 semanas en meditación es capaz de reducir el parpadeo de la atención, pero lo que es más importante, esta reducción varía en función del tipo de emoción.

Los resultados parecen indicar que la práctica de meditación modificaría etapas tempranas del procesamiento de estímulos emocionales promoviendo una atención “menos sesgada” y más equilibrada, reduciendo el sesgo hacia estímulos negativos mediante la ampliación del campo atencional hacia estímulos positivos y neutros. No se observaron grandes diferencias al comparar los dos tipos de meditación, lo que es también motivo de discusión en este trabajo. En estudios futuros replicaremos estos resultados incluyendo un grupo control de comparación sin práctica en meditación. 

Si deseas obtener más información sobre este y otros estudios que estamos llevando a cabo te invitamos a ver el Neuro Encounter «¿Por qué funciona la meditación?».

 

Parpadeo atencional

El ‘parpadeo atencional’ se ha convertido con el paso de los años en un paradigma muy popular para investigar las limitaciones temporales de la atención, enmarcado en los denominados “paradigmas de presentación de serie rápida”. En el paradigma original se presenta una secuencia de estímulos (por ejemplo, letras y números) muy brevemente en el centro de la pantalla. Dos de los estímulos de la secuencia son los objetivos (por ejemplo, letras), mientras que el resto de estímulos funcionan como distractores (por ejemplo, números). La tarea del participante consiste en identificar las dos letras que han sido introducidas dentro de la secuencia de números. En el siguiente video tienes unos ensayos de prueba que puedes completar:

Generalmente las personas son capaces de identificar correctamente la primera letra, pero cuando la segunda letra aparece entre 200 y 500 milisegundos después de la primera, se reduce su identificación, incluso hasta el punto de que las personas dicen ”no haber visto la segunda letra”. De esta forma, el parpadeo atencional se define como un déficit de la atención que consiste en la reducción de la identificación de un segundo objetivo cuando éste se presenta entre 200 y 500 milisegundos después del primero. Este periodo de medio segundo se conoce como “periodo refractario” y metafóricamente es como si nuestra atención “parpadeara” durante este periodo.

Existen múltiples teorías tratando de explicar por qué se produce este efecto del parpadeo de la atención (Dux y Marois, 2009). Una de las más aceptadas sugiere que el parpadeo de la atención se produce debido a las altas demandas atencionales del primer objetivo (primera letra), que impide la asignación de recursos atencionales al segundo objetivo (segunda letra) cuando ambos se presentan muy juntos temporalmente (menos de 500 milisegundos entre ambos). En otras palabras, el parpadeo de la atención surge debido a la competición entre dos objetivos por recursos atencionales limitados, de forma que cuando se depositan demasiados recursos atencionales en el primero no quedan suficientes recursos atencionales disponibles para procesar el segundo, y se requiere al menos de medio segundo para recuperar los recursos atencionales y que estén disponibles de nuevo para procesar nueva información.

La palabra “parpadeo” en el nombre del paradigma se podría interpretar como si se produjera una “ceguera” real del segundo objetivo. Sin embargo, algunos estudios que se han llevado a cabo analizando la respuesta cerebral mediante electroencefalografía (EEG) han mostrado que esto no es del todo cierto: aunque la persona no es consciente, en realidad el segundo objetivo ha sido procesado cerebralmente. Diversos estudios han encontrado que las dos letras de la tarea producen actividad cerebral en las áreas relacionadas con el procesamiento visual temprano (P100) y con el procesamiento del significado de los estímulos (N400), sin embargo, solo la primera letra produce actividad cerebral relacionado con el procesamiento consciente en la memoria de trabajo (P300) (Vogel y Luck, 2002). En resumen, el Parpadeo Atencional no evita que el segundo estímulo alcance nuestro sistema cognitivo, en realidad se trata de un problema de acceso a la conciencia: el segundo objetivo ha sido identificado por las áreas del procesamiento visual del cerebro, pero dicha información no se ha enviado a los almacenes de “toma de conciencia”, por lo que la persona no es consciente de haber visto un segundo estímulo.

Originalmente se pensaba que el Parpadeo Atencional era una limitación “inmutable” de nuestro sistema cognitivo, un déficit de nuestro sistema atencional que simplemente debíamos aceptar. Sin embargo, con el paso de los años se ha descubierto que existen algunos procedimientos y manipulaciones que pueden reducir las tasas de parpadeo de la atención, entre ellos el uso de estímulos emocionales (McHugo et al., 2013) y la práctica de meditación (Slagter et al., 2007).

La mayoría de definiciones y modelos teóricos del funcionamiento de la meditación enfatizan el papel central del entrenamiento de la atención como la puerta de entrada del resto de mecanismos (Malinowski, 2013; Tang et al., 2015). Una hipótesis plausible es que los efectos beneficiosos de la meditación sobre el malestar emocional y el bienestar podrían estar mediados por cambios atencionales, sobre todo hacia estímulos emocionales (Kiken y Shook, 2012), sin embargo, no disponemos de muchos estudios contrastados al respecto. De esta forma, la atención hacia estímulos emocionales se postula como un mecanismo de acción clave para entender los efectos de la práctica de meditación.

Imagen: Ballookey Klugeypop

Referencias

Roca, P., Vazquez, C. Brief Meditation Trainings Improve Performance in the Emotional Attentional Blink. Mindfulness (2020).

Dux, P. E., & Marois, R. (2009). The attentional blink: a review of data and theory. Attention, Perception & Psychophysics, 71(8), 1683– 1700.

Kiken, L. G., & Shook, N. J. (2012). Mindfulness and emotional distress: the role of negatively biased cognition. Personality and Individual Differences, 52(3), 329–333.

Malinowski, P. (2013). Neural mechanisms of attentional control in mindfulness meditation. Frontiers in Neuroscience, 7, 8.

McHugo, M., Olatunji, B. O., & Zald, D. H. (2013). The emotional attentional blink: what we know so far. Frontiers in Human Neuroscience, 7, 151.

Raymond, J., Shapiro, K., & Arnell, K. (1992). Temporary suppression of visual processing in an RSVP task: an attentional blink? Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance, 18(3), 849.

Slagter, H. A., Lutz, A., Greischar, L. L., Francis, A. D., Nieuwenhuis, S., Davis, J. M., & Davidson, R. J. (2007). Mental training affects distribution of limited brain resources. PLoS Biology, 5(6), 138.

Tang, Y. Y., Hölzel, B. K., & Posner, M. I. (2015). The neuroscience of mindfulness meditation. Nature Reviews Neuroscience, 16(4), 1–13.

Vogel, E. K., & Luck, S. J. (2002). Delayed working memory consolidation during the attentional blink. Psychonomic Bulletin & Review, 9(4), 739-743.

 

Autor: Pablo Roca

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